Otros monumentos y atracciones de Granada Pero no sólo del barrio del Albaicín y de la Alhambra vive el viajero destinado en Granada, ya que la urbe ofrece mucho más y se saca de debajo de la manga joyas como la Catedral y, desde 1995, el Parque de las Ciencias. Esta última incorporación demuestra que la ciudad va renovando su plantilla de atractivos y no se conforma con “la vieja guardia”. Así que vamos caminito de la primera preciosidad que nos sale al paso. La mencionaremos con su nombre y apellidos: la Santa Iglesia Catedral Metropolitana de la Encarnación de Granada.
La Catedral Nuestro viajero ha de caminar hasta la Gran Vía de Colón para alternar con esta impresionante señora cuya construcción se emprendió en 1523 sobre los restos de una Gran Mezquita Nazarí. Los arquitectos Juan Gil de Hontañón y Enrique Egas asumieron la dirección de la obra, pero su trabajo no enamoró demasiado al clero. De modo que en 1527 se traspasó el peliagudo asunto a Diego de Siloé que le imprimió una estética renacentista, pero hasta 1704 no se “holló” la cumbre de esta vasta obra. El edificio supone un híbrido entre el estilo renacentista y el barroco, aunque se construyó sobre unos cimientos góticos. Otra peculiaridad es que consta de cinco naves, y no de tres como suelen mandar los cánones. No hace falta ser muy piadoso para que al turista le acometan las ganas de recorrer sus entresijos. La curiosidad le costará unos tres euros y si viaja acompañado de un mozalbete o mocita menores de 10 años éstos se culturizarán gratis. De hecho, le aconsejamos desembolsar la cuota porque si no se perderá todo un muestrario de preciosidades como la Capilla Mayor, sostenida por doce pilares corintios y en cuyo seno se observan las estatuas de unos beatos Reyes Católicos en actitud de oración. Dichas figuras emanaron de las talentosas manos de Pedro de Mena y Madrazo, y comparten vecindad con el Sagrario, obra de Francisco Hurtado Izquierdo. Por cierto, una vez fuera, presente sus respetos a la impresionante fachada barroca, esculpida por Alonso Cano en 1667.
Parque de la Ciencias El turista cambiará el oficio de historiador por el de científico nada más desembarcar en estos 70.000 metros cuadrados consagrados a la diosa Ciencia. No hay pretextos para no explorar este parque porque se localiza en el centro de la ciudad, a muy pocos minutos del cotizado centro histórico de Granada, y ofrece sugerentes actividades gracias a espacios como el Planetario, el Observatorio Astronómico, los módulos de mecánica y percepción, el Mariposario Tropical y la sala Biosfera, entre otros recintos plagados de divertida ciencia. Los edificios de este espacio interactivo fueron diseñados por Carlos Ferrater, cuyo ingenio se haya certificado por el Premio Nacional de Arquitectura de 2009. Dispone además de tiendas para practicar la ancestral costumbre del souvenir, además de restaurantes por si la ciencia les despierta el hambre y no precisamente de conocimiento. Por supuesto, el Parque de las Ciencias reúne unas óptimas condiciones de accesibilidad e incluso se prestan sillas de ruedas que se han de solicitar en la taquilla. Si el viajero desea escabullirse de las sorpresas desagradables puede recabar información sobre horarios y exposiciones, entre otras relevantes cuestiones, en la página web del parque. Así que indague aquí: www.parqueciencias.com. Por cierto, cuando visite el recinto salude a don Albert Einstein, lo hallará acomodado en un banco de la entrada, eternizado con un libro en la mano y admirado de que la ciencia arrastre a tantos adeptos. Seguro que al viajero le tentará acompañar al científico durante un par de minutos, descansar y, de paso, “engrasar” su vena artística con el rostro de Einstein.
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